Antes las abuelas, o las abuelas de antes, para controlar a sus hijas les repetían una y otra vez " Cuidado con lo que hacéis pues a los hombres les gustan las casquivanas pero para casarse las quieren puras" o algo así. Se ve que la única meta femenina por aquel entonces era casarse. Casarse o meterse monja. Y de una monja mejicana son estas hermosas Redondillas que reprochan al hombre esa doble moralidad.
" Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis;
Si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?
Combatís su resistencia,
y luego con gravedad
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia".
Este es el inicio de las "Redondillas" de Sor Juana Ines de la Cruz
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