El Colegio de San Ildefonso (Madrid) data de 1543, año en el que Carlos V concedió una Real Cédula que dotaba al colegio de los bienes precisos para atender a sus fines: acogida, educación y colocación de niños madrileños huérfanos. Y la posibilidad de celebrar liturgias, fiestas públicas y lotería. En 1988 se produjo la renovación del edificio y de sus fines: corregir las desigualdades sociales, costear la educación y la formación de los más jóvenes, no solo huérfanos y además se ha incorporado niñas a su alumnado.
Hace tres siglos que estos niños, seleccionados entre todos los alumnos por su timbre de voz y clara pronunciación, cantan los números premiados. Y son para nosotros parte imprescindible de la Navidad.

1 comentario:
Espero año tras año a que dejen de obligarlos a esconder la mano izquierda detras de la espalda. Como los camareros de antes. Un gesto obsoleto.
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