Somos amigas de toda la vida, por eso perdono sus burlas hacia mis vivencias extrasensoriales. Donde hay confianza... Pero os digo que es cierto, os lo creais o no, lo he vivido. Mas de una vez he sentido su presencia... Como aquella vez que volcó la balda del aparador...Toda la vajilla a la porra.
No os aburro con los pormenores pero...haceros una idea...Fui criada por una tía-abuela de misa diária, escapularios y prohibiciones. Con tal diferencia generacional no es de estrañar que nuestras trifulcas fueran conocidas en toda la vecindad.
Se murió, !la pobre!, sin que pudiéramos llegar a comprendernos o disculparnos. Heredé su oscura casona, (en los últimos años por sus problemas de artritis instalamos un ascensor), sus supersticiones y su "fantasma".
Volvíamos Lola y yo tras un largo día de rebajas. Yo monísima, como os he dicho, ella con su super jersey y su super bolso. Paradita en casa para un café y nuestras últimas confidencias antes de despedirnos delante del ascensor. Se cierran las puertas y al poco oigo sus gritos...Bajo corriendo las escaleras y la encuentro dentro del ascensor con semblante descompuesto y bolso al hombro. Casi en un susurro me dice... - No puedo salir...alguien me tira del jersey...
-! Lola ! Desengancha la hebilla de tu bolso de tu super jersey. So !tonta !
Pues vaya susto se llevó la "incrédula".
Por una PAZOS

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