Mi abuelo , hombre galán , excelente orador y sobre todo un conquistador...
De niña nos enseñó a todos los nietos a disfrutar del momento , a intentar no perdernos nada de la vida. Las vacaciones en la playa de Redondela estaban llenas de aventuras y libertad. Me puso al volante de su jeep apenas con nueve años para surcar las dunas de la arena, conduje por primera vez una moto, me enseñó a pescar en las bateas , esquí acuático...no había horario para dormir...y nos enseñó poesía . Todavía recuerdo sus versos " ...por una mirada un mundo...por una sonrisa ...un cielo...y por un beso...?" ...
Era admirado y adorado por todos sus nietos, hijos y por su amante esposa. Crecí idolatrando esa imagen de familia perfecta pero llegó la tormenta y traicionando los valores que nos había enseñado decidió surcar otros mares. Quizá echaba en falta ser ese dios adorado por todos , quizá necesitaba seguir sintiéndose joven a sus ya sesenta y tantos años, quizá siempre había sido así y con la inocencia de la niñez yo no había querido ver sus muchos defectos o quizá simplemente cambió. Murió a los setenta y cinco sin hacer ruido, sin ser una carga ... Disfrutando hasta el último momento de su vida loca, adorado por su amante compañera treinta años más joven que él. ..No nos despedimos...
Con el paso del tiempo y perdonada la traición confieso que en parte admiro su espíritu libre que logró hacernos creer en ese dios cariñoso y aventurero y es que Querido papolo todavía te echamos de menos.
Por otra Pazos.

3 comentarios:
¡ Que penita!!
Que bonito
no podemos olvidarnos que, detras de ese hombre, había una mujer excepcional
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